domingo, 24 de junio de 2012


Lo  que nos hará diferentes.

Después de tanto tiempo de echarle la culpa de todos nuestros males al Gobierno es preciso que dejemos de mirar la paja en el ojo de los demás y ver la viga que hay en el nuestro.  Basta de criticar y juzgar a los políticos por corruptos, rateros y deshonestos. Como es posible que la gente aclame tanto a un presidente (el que sea) como si en verdad él tuviera una barita mágica para cambiar a México, porque si así fuera entonces México sería diferente. Porque si así fuera no estaríamos estancados económica  y culturalmente.  Si en México no hay una cultura por la lectura, si nos encanta tirar basura en la calle, robarnos la luz del vecino, las tomas clandestinas de agua, si entre paisanos nos robamos, si preferimos dar mordida al policía para evitar nuestra respectiva multa si faltamos al trabajo o a la escuela porque tenemos flojera y después llevamos nuestro “justificante”, si le copiamos las respuestas del examen a nuestro compañero que si estudio. Si somos indiferentes cuando vemos a una persona en la calle y no le damos siquiera una moneda, porque no nos importa cuando fue el último día que comió o hasta cuándo va a comer.
¿Tú crees que esto es culpa del Gobierno? 
Detengámonos un momento a reflexionar nuestro comportamiento, lo que queremos para México de cualquier modo al lugar a donde intentemos huir, nada nos quitara lo mexicanos. Si quieres un verdadero cambio no pongas tus aspiraciones en un presidente sino en tí.
Basta de que las personas en el extranjero nos cataloguen como huevones  que nos vean como los que se  aplastan unos a otros los que en lugar de ayudar al prójimo ven la manera de hundirlo. ¿O es a caso lo que queremos? ¿Así queremos ser vistos? No se trata solo de apariencia, se trata de unidad. Nosotros somos más que un gabinete presidencial, más que una cámara de diputados y cenadores. Somos un país que tristemente por muchos años estuvo dormido, pero que ha despertado y que busca  transparencia  política.
Y el día que esto pase, el día que despertemos respirando el respeto, la honestidad  y demandando la sabiduría, entonces podremos decir que hubo un verdadero cambio.


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